El epíteto es una figura retórica que consiste en el uso de un adjetivo que describe una cualidad inherente o característica de un sustantivo, sin añadir información nueva, con el fin de embellecer el lenguaje, dar énfasis o resaltar una cualidad. Ejemplos clásicos son "la blanca nieve" o "el fiero Marte".
Características del epíteto:
Adjetivo calificativo: Siempre se emplea un adjetivo para describir al sustantivo.
Cualidad inherente: La cualidad que describe el adjetivo es propia y característica del sustantivo, por lo que es "innecesaria" en un sentido puramente informativo.
Función ornamental: Su propósito principal es embellecer, enriquecer y dar profundidad al texto.
Función enfática: También puede servir para enfatizar o reforzar una cualidad del sustantivo.
Ejemplos:
"La blanca nieve": La nieve siempre es blanca, por lo que el adjetivo "blanca" es un epíteto.
"El fiero Marte": Marte, como dios de la guerra, es inherentemente feroz.
"Las espinosas zarzas": Las zarzas son, por naturaleza, espinosas.
"En verdes hojas": Se refiere a las hojas, que ya se espera que sean verdes.
"El caudaloso río": El río siempre tiene un gran caudal.