La digresión es una figura retórica que consiste en una desviación temporal del tema principal de un discurso oral o escrito para introducir un tema secundario, aunque a veces solo vagamente relacionado o incluso desconectado. Sirve para enriquecer el texto, expresar ideas o sentimientos, o argumentar, pero si se abusa de ella o no aporta algo útil al discurso, puede causar aburrimiento o confusión en el interlocutor.
Características de la digresión:
Ruptura del hilo del discurso:
Se interrumpe el tema central para introducir un pensamiento o comentario adicional.
Temporalidad:
La pausa en el tema principal es momentánea, ya que el autor o narrador suele regresar al hilo conductor.
Propósito:
Puede usarse para:
Enriquecer el texto: Añadir profundidad o detalles que complementan la idea principal.
Manifestar al autor/narrador: Permite la expresión de sentimientos, experiencias y opiniones personales.
Argumentar: Se utiliza para orientar al interlocutor hacia una conclusión específica.
Marcadores discursivos:
Se emplean palabras o frases como "por cierto", "a propósito" o "entre paréntesis" para introducir la digresión.
Retorno al tema:
Para indicar el regreso, se pueden usar expresiones como "volviendo al tema" o "retomando lo dicho".
Ejemplo:
En una crónica sobre un concierto, el autor podría interrumpir el relato sobre la actuación para hablar sobre la situación económica de un país. Esta es una digresión que, aunque puede parecer desconectada, busca dar un contexto o expresar una opinión relacionada con la situación general del evento.
Función en la comunicación:
La digresión puede ser una estrategia muy eficaz si se utiliza con un propósito claro y una estructura bien definida. Sin embargo, cuando se convierte en una desviación constante y sin sentido ("irse por las ramas"), puede perder el interés del público y debilitar el mensaje principal.