Lewis Carroll Asurraba. los viscovivos toves tadralando en las vaparas ruetaban; misébiles estaban los borgoves, mientras los verdos momios bratchilbaban. Cuidado hijo con el Fablistanón! con sus dientes y garras muerde, apresa! Cuidado con el pájaro Sonsón, y rehúye al frumioso Magnapresa! Blandiendo su montante vorpalino al monstruo largo tiempo persiguió... Bajo el árbol Tumtum luego se vino y un rato cavilando se quedó. Y estando en su aviesal cavilación, llegó el Fablistanón, ojo flagrante, tufando por el bosque fosfuscón y se acercó veloz y burbujante. Un, dos! De parte a parte le atraviesa varias veces el vorpalino acero; y muerto el monstruo izando la cabeza regresó galofando muy ligero. ¿De verdad al Fablistanon has muerto? ¡Ven que te abrace, niño radioroso! ¡Hurra, hurra! ¡Qué día ristolerto, risoto, carcajante y jubiloso! Asurraba. Los viscovivos toves tadralando en las vaparas, ruetaban; misébiles estaban los borgoves, mientras los verdos momios bratchilbaban.