Poema a la mujer de escritores latinoamericanos
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Poema a la mujer de escritores latinoamericanos

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Por: Dario Cardoza

1 de mayo, 2014

Letras Poema a la mujer de escritores latinoamericanos
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Por: Dario Cardoza

1 de mayo, 2014

Te compartimos 5 poemas para mujeres de escritores latinoamericanos que podrás dedicar si intentas conquistarla.

El poema a la mujer era tradicionalmente relacionado como parte de una forma de conquista de el hombre hacía ella, pero este hecho también resultaba en diversas acciones para enamorarla, entre ellas: llevarle serenata, dedicarle una canción, llevarle flores, entre muchos otros gestos o atenciones. Con la liberación femenina, nacida hacia la mitad del siglo XX, los papeles han cambiado para que haya menos diferencia entre ambos sexos. Aún se sigue trabajando para lograr una igualdad real.

Volviendo a las formas tradicionales de conquista, presentamos 5 poemas latinoamericanos para dedicar a la mujer que difícilmente rechazaría como un gesto al momento de intentar conquistarle.

Ver también: Poemas de Pablo Neruda que dan directo en el corazón

Resulta inapropiado determinar que son los mejores o más lindos poemas latinoamericanos para dedicar a una mujer, puesto que la poesía, como el arte en general, es una experiencia personal, y sería un atrevimiento realizar juicios de valor para señalar arte bueno y arte malo; sólo existe arte que nos gusta y arte que no nos gusta.

En Latinoamérica existen, y han existido, innumerables poetas con una producción artística impresionante, estos son sólo 5 de muchos. Con suerte, quizá se abra la curiosidad del lector para que investigue y conozca el bello universo de la poesía latinoamericana. 

1. Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948) Altazor o Viaje en paracaídas. Canto II (Fragmento)

Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en palo
Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y melancólica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro
¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueñosHeme aquí perdido entre mares desiertos
Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche
Heme aquí en una torre de frío
Abrigado del recuerdo de tus labios marítimos
Del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera
Luminosa y desatada como los ríos de montaña
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?
Te pregunto otra vez
El arco de tus cejas tendido para las armas de los ojos
En la ofensiva alada vencedora segura con orgullos  de flor
Te hablan por mí las piedras aporreadas
Te hablan por mí las olas de pájaros sin cielo
Te habla por mí el color de los paisajes sin viento
Te habla por mí el rebaño de ovejas taciturnas
Dormido en tu memoria
Te habla por mí el arroyo descubierto
La yerba sobreviviente atada a la aventura
Aventura de luz y sangre de horizonte
Sin más abrigo que una flor que se apaga

Nota: Para leer completo el poema 

Poema a la mujer de escritores latinoamericanos / Cesar Vallejo

Foto: ABC.es

2. Cesar Vallejo (Perú 1892-1938) Amor prohibido

¡Subes centelleante de labio y de ojeras¡
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.
¡Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso en la punta chispeante del cuerno
del diablo; ¡mi beso que es credo Sagrado
¡Espíritu en el horópter que pasa
¡puro en su blasfemia!
¡el corazón que engendra al cerebro!
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
¡Platónico estambre
que existe en el cáliz donde tu alma existe!
¿Algún penitente silencio siniestro?
¿Tú acaso lo escuchas? ¡Inocente flor!
…Y saber que donde no hay un Padrenuestro,
el Amor es un Cristo Pecador!

3. Rubén Darío (Nicaragua 1867-1916) Que el amor no admite cuerdas reflexiones

Señora, Amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.
No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.
Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.
Y el perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.
Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lingua tua. 
La delicia de tu aliento
en tan fino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura. 

4. Jaime Sabines (México 1926-1999) Te quiero a las 10 de la mañana

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a
las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo,
a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las
tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario,
o en las diversiones que no tienes,
me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo
para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que
estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla
y tu vientre, que mis, manos me convencen de ello, y que no
hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor
que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro,
y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios,
hasta que yo digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay
días también, hay horas, en que no te conozco, en que me
eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres,
me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no
piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría
quererte menos que yo, amor mío?

5. Mario Benedetti (Uruguay 1920-2009)

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Ver también: 10 poemas de amor que son mejor que un te amo

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***
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Referencias:
Carta al patán de mi vida: Gracias por enseñarme lo que no quiero en el amor
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Carta al patán de mi vida: Gracias por enseñarme lo que no quiero en el amor

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Por: Gabilú Mireles

2 de febrero de 2017

letras Carta al patán de mi vida: Gracias por enseñarme lo que no quiero en el amor
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Por: Gabilú Mireles

2 de febrero de 2017

A veces nos encaprichamos tanto en ese falso amor que nos nubla la vista. Nos ciega tanto que perdemos de vista la increíble persona llena de amor y belleza que somos; cuando todo termina y nos dejan destrozado el corazón, es sólo nuestra responsabilidad tomar lo mejor del daño y utilizarla a favor para transformarnos y comenzar a vernos como somos realmente: seres completos, valiosos y aires de decidir qué es lo que realmente queremos en nuestra vida.

A ti, falso amor de mi vida, gracias.

Tres años de llanto, besos rogados y abrazos peleados; tres años  de esperar que me amaras como yo a ti.

Me lo advertiste desde el primer día, "soy un patán", me dijiste. Mi baja autoestima me atontó y me envalentonó.  Que no me enamoraría, engañándome de que te cambiaría.

Me enseñaste que el amor no es a la fuerzas.

Quien no se entrega desde el inicio, no lo hará nunca.

Un patán no cambia. Lección aprendida. Gracias.

Gracias por la oportunidad de amar, amar hasta los huesos, entregarme sin dignidad, sin ego.

Ahora, sé lo que soy capaz de dar. Pero a la próxima, se lo daré a quien lo reciba con ganas, a quien mi amor le sea suficiente y no le llene solamente un quinto del condominio.

Me enseñaste a compartir y a lágrimas aprendí que prefiero ser egoísta cuando se trata de mi amor.

Pensé que no era suficiente para enamorar a una persona al 100% y que los huequitos tenías que llenarlos con otras; pero no, soy suficiente para que sólo me quieran a mí. Me quieran bien, como quiero, como yo soy capaz de hacerlo.

Resistencia al dolor, esa también la ejercité. Mi primera cicatriz.

Una raya más al tigre.

Ah, y eso de que tú me hiciste quien soy y que tú me hiciste más segura. No te confundas, tú no me hiciste nada. Yo ya era resistente a patanes, tú me serviste para probarme, eso fue todo. Pero ya venía chingona de fábrica.

patanes

Gracias por enseñarme lo que no quiero en el amor de mi vida. Lección aprendida.

Eternamente, gracias.

hornycurvesLa belleza está en tu carácter. Trata sobre tus conocimientos, tu sentido del humor; sobre cómo te enfrentas al día a día y cómo te llevas contigo misma… si no lo crees, lee esto y descubre que algo está cambiando en la moda y tu hermoso cuerpo forma parte de eso.

-
Gabilú Mireles, autora de esta carta, es una blogger mexicana amante de la moda y el lifestyle, si quieres conocer más sobre ella te invitamos a seguirla en Instagram y visitar su blog.


Las mejores frases de Cien años de soledad
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Las mejores frases de Cien años de soledad

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Por: Julieta Sanguino

3 de enero de 2019

letras Las mejores frases de Cien años de soledad
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Por: Julieta Sanguino

3 de enero de 2019

Cien años de soledad es símbolo de la literatura Iberoamericana, fue catalogada en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española como una de las obras más importantes de la lengua castellana después de Don Quijote de la Mancha. El periódico El Mundo la incluyó en su lista de 100 libros del siglo XX y el periódico Le Monde en su lista de los 100 mejores libros de todos los tiempos. 

Cien años de soledad cuenta la historia de la familia Buendía, quien a través de siete generaciones habla del origen, esplendor y ruina de Macondo. Narrar la vida, los nexos, conflictos y la alegría que atraviesan siete generaciones de la familia Buendía puede ser complicado, pero Márquez lo hace con maestría. 

Enmarcada en el realismo mágico, la obra de Márquez combina la vida material, objetiva y rutinaria con la fantasía subjetiva. Cada halo de misterio y fantasía se convierte en un pretexto para disminuir la miseria social. Lo mágico encubre lo lúgubre de un pueblo dominado por la violencia y las dificultades diarias.

Te presentamos las que creemos son las mejores frases de cien años de soledad del que sin duda es el mejor libro de Márquez.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".

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"Lo esencial es no perder la orientación".

"Había perdido en la espera la fuerza de los muslos, la dureza de los senos, el hábito de la ternura, pero conservaba intacta la locura del corazón".

"Llegaron a sospechar que el amor podía ser un sentimiento más reposado y profundo que la felicidad desaforada pero momentánea de sus noches secretas".

"Se sintió olvidado, no con el olvido remediable del corazón, sino con otro olvido más cruel e irrevocable que él conocía muy bien, porque era el olvido de la muerte".

"Tenía la rara virtud de no existir por completo sino en el momento oportuno". 

"Extraviado en la soledad de su inmenso poder, empezó a perder el rumbo".

 "El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad".

"Optaron por no volver al cine, considerando que ya tenían bastante con sus propias penas para llorar por fingidas desventuras de seres imaginarios".

"Uno no se muere cuando debe, sino cuando puede".

"La ansiedad del enamoramiento no encuentra reposo sino en la cama".

"Tratando de que ella lo quisiera terminó por quererla".

"Locamente enamorados al cabo de tantos años de complicidad estéril, gozaban con el milagro de quererse tanto en la mesa como en la cama, y llegaron a ser tan felices, que todavía cuando eran dos ancianos agotados seguían retozando como conejitos y peleándose como perros".

"El llanto más antiguo de la historia del hombre es el llanto de amor".

“Consideraba como una burla de su travieso destino haber buscado el mar sin encontrarlo, al precio de sacrificios y penalidades sin cuento, y haberlo encontrado entonces sin buscarlo, atravesado en su camino como un obstáculo insalvable”.

“Había tenido que violar todos sus pactos con la muerte y revolcarse como un cerdo en el muladar de la gloria, para descubrir con casi cuarenta años de retraso los privilegios de la simplicidad”.

“En cualquier lugar en que estuvieran recordaran siempre que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera”.

“Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra". 

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"Las cosas tienen vida propia, todo es cuestión de despertarle el ánima".

"Dice que se está muriendo por mí, como si yo fuera un cólico miserere".

"Aprendieron que las obsesiones dominantes prevalecen contra la muerte, y volvieron a ser felices con la certidumbre de que ellos seguirían amándose con sus naturalezas de aparecidos, mucho después de que otras especies de animales futuros les arrebataran a los insectos el paraíso de miseria que los insectos estaban acabando de arrebatarles a los hombres".

"Cuídate el corazón… te estás pudriendo vivo".

"Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto pero sin acabar de acabarse jamás".

"Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza y momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita".

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"Porque la soledad le había seleccionado los recuerdos, y había incinerado los entorpecedores montones de basura nostálgica que la vida había acumulado en su corazón, y había purificado, magnificado y eternizado los otros, los más amargos".

"Y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra".

"Ella encontró siempre la manera de rechazarlo porque aunque no conseguía quererlo, ya no podía vivir si él".

"Y todos soportaban con la misma estolidez el peso de los morrales y las cantimploras, y la vergüenza de los fusiles con las bayonetas caladas, y el incordio de la obediencia ciega y el sentido del honor".

"El prolongado cautiverio, la incertidumbre del mundo, el hábito de obedecer habían resecado en su corazón las semillas de la rebeldía".

"Era una tortura inútil, porque ya para esa época el tenía temor de todo lo que lo rodeaba, y estaba preparado para asustarse de todo lo que encontrara en la vida: las mujeres de la calle, que echaban a perder la sangre; las mujeres de la casa , que parían hijos con cola de puerco; las armas de fuego, que con solo tocarlas condenaban a veinte años de guerra; las empresas desacertadas, que solo conducían al desencanto y la locura, y todo, en fin, todo cuanto dios había creado con su infinita bondad, y que el diablo había pervertido".

"Fue una acción tan rápida, metódica y brutal, que pareció un asalto de militares".

"Era tal vez el primer hombre en la historia de la especie que hizo un aterrizaje de emergencia y estuvo a punto de matarse con su novia sólo por hacer el amor en un campo de violetas".

"Empezaron a amarse a 500 metros de altura, en el aire dominical de las landas, y más se sentían compenetrados, mientras más minúsculos iban haciéndose los seres de la tierra".

"Lo atormentaba la inmensa desolación con que el muerto lo había mirado desde la lluvia, la honda nostalgia con que añoraba a los vivos".

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